Programa Medico

Programa medico asistencial de la obra social O.S.P.E.P
Año 2005 - Prestaciones medico asistenciales Res. 201/02 M.S.

Programa de garantía de calidad médica

Marco Conceptual

La noción conceptual de salud se refiere a la concepción que los individuos tienen de su propia salud, dependiendo de la calidad sanitaria, ecológica y social del ambiente en que vive. Por ello, se destaca, que el estado de salud global de una comunidad no se homologa a la suma de los estados individuales de salud y que el estado de salud-enfermedad de un individuo se genera en la compleja red de relaciones sociales y ambientales en que vive.

Por lo tanto se debe considerar que la salud es una situación de relativo bienestar psicofísico, y social, producto de la interacción permanente de la triada conformada entre el individuo, la sociedad en la que participa y su ambiente, y para lograr un estado de salud integral, es necesario atender a las demandas básicas poblacionales, debiendo mejorar la accesibilidad, la equidad, la calidad, la eficacia, la eficiencia al sistema de Salud.

La salud integra por lo tanto en su más amplia concepción a la persona conformando un valor de la comunidad, ya que la realización plena asegura y fortalece salud personal.

Los efectos interactivos individuales y colectivos definen la naturaleza del cuidado de la salud y hacen necesario que las estructuras y sistemas relacionados con su atención deban ser utilizados con el doble objetivo de producir óptimos resultados tanto en lo individual como en lo comunitario.

En observancia que existen desigualdades en materia de salud, que están relacionadas con la inadecuada asignación y gestión de los recursos disponibles y que la Atención Primaria de la Salud implica la constitución de redes articuladas de servicios de salud en todos los niveles de complejidad, se establece el presente Programa de Garantía de Calidad Médica con pautas para la incorporación racional de tecnología, la estandarización de procedimientos (diagnósticos y terapéuticos) y el desarrollo de programas de Médicos de Cabecera.

Marco Estrategico-Político

Objetivo:
Aplicar y consolidar el derecho a la Salud, satisfaciendo las necesidades de la población cubierta, cumpliendo con los principios de solidaridad, equidad, eficacia y eficiencia.

Estrategias:
- Descentralizar el sistema de salud, para mejorar la accesibilidad del usuario.
- Establecer los recursos en un sistema de complejidad creciente.
- Estimular el C.P.P. (cuidado progresivo del paciente).
- Afianzar la Atención Primaria de Salud.
- Fortalecer el primer nivel de Atención con la estructuración del Sistema de médicos referentes.
- Propender a la adecuada utilización de los recursos de Salud.
- Disminuir las barreras administrativas, para consolidar la oportunidad en la atención.
- Comprometer a los efectores para el correcto desarrollo del Programa.
- Articular el Programa con los diferentes Sistemas de Servicios de Salud, intra e intersectorial.
- Fortalecer el Sistema Institucional.
- Fiscalizar todas las prestaciones vinculadas al Arte de Curar.
- Fomentar una gestión eficiente y racional de la Salud.
- Normatización
- La categorización con criterio de riesgo y la habilitación según categoría de los establecimientos de salud.
- La Certificación y Recertificación de los distintos integrantes del Equipo Salud.
- La evaluación del cumplimiento de las normas de organización y funcionamiento y de manuales de procedimientos de los Servicios de Salud.
- La elaboración de algoritmos diagnósticos y terapéuticos de los problemas sanitarios más frecuentes, basados en criterios de especificidad, sensibilidad y costo beneficio.
- El diseño de las normas y el contralor de los distintos aspectos relacionados con la implementación y desarrollo del Programa.
- La elaboración de normas de fiscalización y control del cumplimiento del Programa.
- La evaluación de calidad de las prestaciones de atención médica y la acreditación de los servicios de salud.
- El análisis del impacto de los resultados alcanzados y del grado de satisfacción del usuario.

Plan de Acción
- Implementar Programas de Atención Primaria de Salud, entre los que se pondrán en marcha los proyectos de Educación, Promoción y Protección de la Salud y del Medio Ambiente. Dichos se coordinaran con los ya puestos en marcha tanto por sectores Públicos, Privados, ONG, etc.
- Fortalecer los recursos disponibles para disminuir los riesgos evitables a enfermar de la población, considerando como grupos vulnerables, la madre, el niño, el adolescente, los ancianos, las personas discapacitadas y los oficios de riesgo, teniendo especial interés sobre aquellos individuos de baja condición socioeconómica y cultural.
- Coordinar acciones de vigilancia epidemiológica, con Autoridades Sanitarias, con el fin de erradicar enfermedades de carácter endémico y epidémico.
- Estandarizar y sistematizar los datos estadísticos.
- Promover programas de autocuidado.
- Establecer y coordinar programas de Habilitación y Rehabilitación de patologías crónicas, vinculando las acciones con aquellos estamentos Públicos, Privados u O.N.G., que tuvieren programas en vigencia.
- Fortalecer el Sistema de Cuidado Progresivo del Paciente, estableciendo un programa de complejidad creciente, atendiendo a favorecer las acciones de salud, optimizar la asignación y aprovechamiento de los recursos, federalizándolos y procediendo a la desconcentración de los Médicos Referentes, para mejorar además, la accesibilidad del usuario.
- Evaluar las habilitaciones, acreditaciones y categorizaciones de los efectores.
- Desarrollar un Sistema de Información de Salud y de Patologías, determinando tasas de uso, que permitan conocer la realidad, para la toma de decisiones y el contralor de las acciones sanitarias.
- Atender a la conformidad del usuario, limitando las barreras administrativas y gestionando en forma permanente su accesibilidad al Sistema.
- Articular los recursos del subsector Público, Privado, como también de otras Obras Sociales.
- Monitorizar progresiva y permanentemente el contralor del cumplimiento de las normas de calidad.
- Implementar el Programa de Vigilancia de la Salud y Control de Enfermedades (VIGIA) en el ámbito de la Seguridad Social (según marca el Decreto 865/2000) a fin de garantizar la salud de la población en especial en emergencias sociales en dónde el número de personas vulnerables a enfermedades transmisibles y no transmisibles puede aumentar. La ejecución del citado programa contribuirá a fortalecer la acción en materia de reforma y modernización del sector salud, con especial énfasis en las tareas de prevención, descentralización y capacitación de los recursos humanos.

Recursos Humanos
- Auditoría Médica de la Gerencia de Prestaciones de la Obra Social y Auditorías Médicas Regionales.
- Área de Atención Primaria de Salud de la Gerencia de Prestaciones de la Obra Social.
- Sector estadísticas y liquidaciones de la Gerencia de Prestaciones de la Obra Social.

Recursos Financieros
- Los Programas de Atención Primaria de Salud, tienen destinados el 15 % del ingreso, y serán distribuidos de acuerdo a cada Programa en particular.
- Los Programas de Rehabilitación conforman un 5 % del ingreso y serán destinados de acuerdo a cada programa en particular, con las variantes y variables que se vinculen a la utilización por pacientes bajo Programa.
- Los programas de Médicos Referentes se incluyen en el gasto prestacional.
- El recurso humano correspondiente a Auditoría, A.P.S., y sectores administrativos, conforman parte del gasto en recursos administrativos de la Obra Social.

Horizonte de Planeamiento
Un año a partir de la puesta en marcha del Programa, con reevaluaciones periódicas del mismo.

Medidas Correctivas
Se establece un control de gestión con reevaluaciones retrospectivas trimestrales, las mismas estarán a cargo de los encargados de cada programa en particular.

Atención primaria de salud-programa marco

Concepto de Salud:
En 1977, la Asamblea Mundial de la Salud decidió que la principal meta social de los gobiernos y de la O.M.S. consistía en alcanzar para todos los ciudadanos del mundo en el año 2000 un grado de salud que les permitiera llevar una vida social y económicamente productiva. Un año después, 1978, fue celebrada en Alma Ata (ciudad de la antigua Unión Soviética, hoy capital de la República de Kazakhstan) la Conferencia Internacional sobre Atención Primaria en Salud (A.P.S.). Allí se elaboró la Declaración de Alma Ata que propone a la A.P.S. como la estrategia para alcanzar las metas propuestas en la política “Salud para Todos en el Año 2000″. La declaración afirma que es inaceptable la grave desigualdad existente en el estado de salud de la población, especialmente entre los países desarrollados y los menos desarrollados, así como dentro de cada país son igualmente inaceptables las desigualdades políticas, sociales y económicas. Los principales enunciados de la declaración incluyen, entre otras afirmaciones, que la promoción de la salud es indispensable para un desarrollo económico y social sostenido y contribuye a mejorar la calidad de la vida; que la comunidad tiene derecho y deber de participar individual y colectivamente en la planificación y aplicación de su atención en salud; y que los gobiernos tienen la obligación de cuidar la salud de sus pueblos, obligación que sólo puede cumplirse mediante la adopción de medidas sanitarias y sociales adecuadas (WHO, 1978). La estrategia de A.P.S. es definida en Alma Ata como…”asistencia sanitaria básica esencial, basada en métodos y tecnologías prácticos, científicamente fundados y socialmente aceptables, puesta al alcance de todos los individuos y familias de la comunidad mediante su plena participación y a un costo que la comunidad y el país puedan soportar, en todas y cada una de las etapas de su desarrollo con un espíritu de autoresponsabilidad y autodeterminación” (WHO, 1978).

El concepto de salud está relacionado con las peculiaridades desarrolladas por el hombre y con las características globales de las sociedades desarrolladas históricamente por el hombre.

En consecuencia, el estado de salud-enfermedad es el resultado dinámico, variable y permanente, individual y colectivo, de todas las influencias y determinantes ambientales, genéticos y sociales que se originan en las sociedades en que vivimos y nos socializamos, influencias y determinantes que alternan nuestra ecología social y producen finalmente, en le individuo, el trastorno que llamamos enfermedad o en el caso contrario, la salud.

Cuando decimos que la salud-enfermedad es un proceso originado en la formación social, estamos pensando exactamente en su origen social y en su distribución social; cuando decimos que los estados de salud-enfermedad se explican individualmente, como fenómenos ecológicos, estamos pensando en el mecanismo individual de producción de estos que necesariamente acaban siendo biológicos en el individuo.

Si pensamos así no podemos esperar iguales niveles de salud para cada sociedad humana, ni tampoco para cada comunidad dentro de una sociedad, porque el estado de salud de la población estará siempre más en relación con las estructuras socioeconómicas de la sociedad, con el sistema de producción-consumo, con el nivel de vida y los modos de vida de las clases sociales, con las desigualdades sociales existentes, con el grado de participación social de las comunidades, con el nivel educacional, que con cualquier otro factor aislado en el que se quiera pensar.

De tal modo que el estado de salud del individuo y el de la comunidad es, a la vez, el resultado de las reacciones adaptativas del individuo y del grupo frente a la composición y variación del ambiente total de la población. Es, en resumen, el producto global de toda la vida social de la comunidad.

Por ello, nuestra preocupación por la salud la podríamos considerar desde diversos ángulos indisolublemente unidos:

1- Origen social y distribución social de la salud, enfermedad, invalidez y muerte en las sociedades humanas.
2- Duración de la vida humana.
3- La vida en “buena salud” y en plena capacidad funcional.
4- La calidad del ambiente socio-ecológico de la vida en la comunidad.
5- La calidad técnica, la especificidad y la orientación de los programas de salud (cobertura, eficacia, etc.) y la participación de la población en el cuidado de su propia salud.
6- La existencia de una política real de prevención social.

La salud-enfermedad es el producto final de todos los determinantes ambientales, económicos y sociales, que están todo el tiempo en contacto con la población y el individuo en forma dinámica y asociados; vale decir la salud-enfermedad es el producto de las relaciones sociales. Lo cual se puede interpretar como el “riesgo” del hombre viviendo en sociedades humanas estructuradas en base a la producción indefinida.

El análisis y el conocimiento del problema social de la salud-enfermedad en el hombre debe ser siempre un estudio científico y global, en el contexto real y específico en que estos fenómenos se producen. Este estudio debe ser siempre socio-epidemiológico, económico, sociocultural, ambiental, ecológico, biológico, psicosocial e histórico.

La epidemiología analiza esta situación compleja, variable e inestable en la que tanto el hombre como su ambiente social cambian constantemente y, donde por la propia actividad del hombre, existe una multitud de factores, que se asocian y potencian, influenciando favorable o desfavorablemente en el proceso individual de intercambio ecológico propio a nuestra vida.

Se comprende entonces que la noción de riesgo biológico es una consecuencia de la existencia del hombre que vive en ecosistemas artificiales, en cambio permanente, recibiendo elementos extraños a lo que antes su composición natural.

Tal como plantea Piaget “… el equilibrio de la vida, y de los fenómenos que la componen, es un seudo-equilibrio dinámico de una multitud de desequilibrios natural y/o socialmente compensados.

La antigua idea de causa – efecto concebida como una cadena en línea recta “microbio-ambiente-caso clínico” se cambió por el concepto actual, en este siglo, de red o malla de causalidad múltiple en la producción de la enfermedad.

El problema de la multicausalidad está relacionado con el principio del “indeterminismo”, sin embargo, se pueden hacer predicciones de probabilidad usando el método estadístico.

La asociación estadística entre dos fenómenos es absolutamente necesaria para que pueda ser causal; sin embargo, esta exige además que la modificación de uno de los elementos de la relación provoque la modificación paralela del otro.

La relación causal puede ser directa o indirecta.

En resumen la relación recíproca entre dos categorías de sucesos reviste varias posibilidades:

- GENÉTICOS INDIVIDUO
- ENFERMEDAD
- FACTORES
- MEDIO AMBIENTE POBLACIÓN
- ECOLÓGICO-SOCIAL

(No asociados estadísticamente) (asociados estadísticamente)

Entonces, el problema a resolver es, que la asociación no es causal, cuando los dos eventos aparecen asociados estadísticamente por depender ambos de un tercero. Por ejemplo: es corriente que el hábito de fumar cigarrillos (tabaquismo) produzca manchas en los dedos y en la dentadura, y puede producir, en determinadas condiciones cáncer de pulmón. Ambos fenómenos son debidos al tabaquismo y presentan asociación estadística pero no causal.

La asociación causal existe entre dos categorías de eventos cuando al alterar la frecuencia o la calidad de uno se produce una a alteración en la frecuencia o la calidad del otro.
La Atención Primaria de la Salud es fundamentalmente asistencia sanitaria puesta al alcance de todos los individuos y familias de la comunidad, por medios que les sean aceptables, con su plena participación y a un costo que la comunidad y el país puedan soportar. La atención primaria, a la vez que constituye el núcleo del sistema nacional de salud, forma parte del conjunto del desarrollo económico y social de la comunidad.

La atención primaria de salud se orienta hacia los principales problemas sanitarios de la comunidad y presta los correspondientes servicios preventivos, curativos, de rehabilitación y de fomento de la salud. Como esos servicios reflejan las condiciones económicas y los valores sociales del país y de sus comunidades y son una emanación de esas condiciones y esos valores, variarán lógicamente según las diversas comunidades, pero han de comprender como mínimo: la promoción de una nutrición adecuada y de un abastecimiento suficiente de agua potable; el saneamiento básico; la salud de la madre y el niño, incluida la planificación de la familia; la inmunización contra las principales enfermedades infecciosas; la prevención y la lucha contra las enfermedades endémicas locales; la educación sobre los principales problemas de salud y sobre los métodos de prevención y lucha correspondientes; y el tratamiento apropiado para las enfermedades y los traumatismos comunes.

Para que la Atención Primaria de la Salud sea, lo más rápidamente posible, accesible a todos los miembros de la comunidad, es indispensable que la comunidad y los individuos contribuyan con su máximo esfuerzo a su propio desarrollo sanitario. Para que esto sea así, la comunidad ha de participar plenamente en la planificación, la organización y la administración de la atención primaria en salud. Esa participación se consigue principalmente mediante una adecuada labor de educación que permita a las comunidades enfrentarse, en la forma más conveniente, con sus verdaderos problemas de salud. Así estarán mejor situadas para adoptar decisiones racionales acerca de la atención primaria de salud. Para ello la Obra Social se organiza y fortalece para que pueda apoyar la atención primaria de salud mediante conocimientos técnicos, formación de personal, orientación y supervisión, ayuda logística, suministros, información, financiación y sistemas e instituciones de envío de enfermos o de consultas de problemas pendientes de solución.

Para alcanzar su máxima eficacia, la atención primaria de salud habrá de emplear medios que la comunidad acepte y comprenda y que el personal sanitario pueda aplicar dentro de las posibilidades económicas de la comunidad y de la Obra Social. Ese personal sanitario de la comunidad, incluidas, las personas que practican la medicina tradicional, dará el máximo rendimiento si reside en la misma comunidad a la que ha de atender y ha recibido una formación social y técnica adecuada a las necesidades de salud expresadas por esa comunidad. Como la Atención Primaria de la Salud forma parte al mismo tiempo del sistema nacional de salud y del conjunto del desarrollo económico y social, sin el cual estaría condenada al fracaso, se habrá de coordinar, con los demás niveles del sistema de salud así como con los demás sectores que contribuyan a la estrategia.
La Atención Primaria de la Salud es la clave para alcanzar, en todo el mundo y en un futuro previsible, un nivel aceptable de salud, que forme parte del desarrollo social y se inspire en un espíritu de justicia, siendo esta es la razón fundamental del trabajo de O.S.P.E.P. en esta área.
Los recursos de salud suelen asignarse principalmente a instituciones médicas de alto nivel establecidas en zonas urbanas. Aún dejando de lado la dudosa premisa social en que se basa ese proceder, la concentración de tecnología complicada y costosa en sectores limitados de la población no presenta siquiera la ventaja de mejorar la situación sanitaria. De hecho, se viene confundiendo este mejoramiento con la prestación de asistencia médica a cargo de un número cada vez mayor de especialistas, que emplean tecnologías médicas muy específicas en beneficio de la minoría privilegiada. Las personas han pasado a ser casos sin personalidad, y se ha perdido el contacto entre quienes prestan asistencia médica y los que la reciben.

En consecuencia, la mayoría de los sistemas tradicionales de atención de salud resultan cada vez más complejos y costosos y de dudosa eficacia social, deformados por las imposiciones de la tecnología médica y por los esfuerzos mal orientados que facilita a la sociedad bienes de consumo de carácter médico, por lo tanto se hace indispensable buscar otros procedimientos.
La Atención Primaria de la Salud es un medio práctico para poner al alcance de todos los individuos y familias de las comunidades la asistencia de salud indispensable, en forma que resulte aceptable y proporcionada a sus recursos, y con su plena participación.

La Atención Primaria de la Salud es mucho más que una simple extensión de los servicios básicos de salud; abarca factores sociales y de desarrollo y si se aplica de manera apropiada influirá en el funcionamiento del resto del sistema de salud.

Su forma viene determinada por los objetivos sociales, tales como el mejoramiento de la calidad de la vida y la obtención de beneficios sanitarios óptimos para el mayor número posible de individuos; y esos objetivos se alcanzan con la aplicación de medios sociales, como la aceptación de una mayor responsabilidad en materia de salud por parte de las comunidades y los individuos y su activa participación en el esfuerzo por alcanzarlos. Cuanto mejor sea el estado de salud de la población, más probable será que esa población contribuya al desarrollo social y económico, desarrollo que, a su vez, facilita los nuevos recursos y la energía social que favorecen el desarrollo de la salud. En consecuencia, la Atención Primaria de la Salud y los esfuerzos de la comunidad con miras a su desarrollo social y económico tendrán en general mayores probabilidades de ser eficaces cuando se apoyen mutuamente. Así como para que el sector de la salud llegue a su mayor eficacia ha de funcionar en armonía con los demás sectores sociales y económicos, es también necesario que en el interior del sector de la salud se combine armónicamente el apoyo que, de todos los demás niveles, debe recibir la atención primaria de salud.

La Atención Primaria de la Salud está a cargo de agentes sanitarios de la comunidad. Los conocimientos que este personal debe tener es primordial y cualquiera sea su nivel de preparación, es importante que ese personal comprenda las verdaderas necesidades sanitarias de las comunidades a las que preste servicio y que se gane la confianza de la población. Para ello, será indispensable que resida en la comunidad a la que deba atender.
Se necesita el apoyo de otros sectores del sistema de salud para que la población pueda beneficiarse de los conocimientos técnicos útiles y eficaces que por la complejidad o el elevado costo de su aplicación no podrían aprovecharse normalmente por medio de la atención primaria de salud. Estos sectores constituyen una importante fuente de información útil en materia de salud. Además, los agentes sanitarios de la comunidad deben poder recurrir a otras personas más capacitadas para recibir de ellas orientación y adiestramiento, y los servicios de atención primaria de salud necesitan contar con el apoyo logístico y financiero.

La aceptación de la atención primaria de salud hace necesaria la organización del resto del sistema de salud para que éste pueda prestarle apoyo y contribuir a su desarrollo ulterior. Esto supone que el sistema de salud, en su totalidad, ha de aceptar el objetivo social de poner al alcance de todos la asistencia sanitaria indispensable. La consecuencia de esta aceptación para la política sanitaria es la asignación preferente de los recursos a las poblaciones de la periferia social con el fin de satisfacer sobre todo y ante todo sus necesidades esenciales en materia de atención de salud, porque la experiencia ha demostrado que la mejora general de la situación sanitaria de un país depende de las mejoras conseguidas en el estado de salud de esos sectores de su población. Fortalecidas con nuevos recursos, las comunidades estarán en mejor situación para poder aceptar mayores responsabilidades en cuanto a su propia salud y para ejercer esas responsabilidades por medio de la atención primaria de salud. Las necesidades más especializadas de esa atención influirán en el tipo de servicio que se habrá de facilitar en los niveles más centrales del sistema de salud. Todo ello depende redundar en el establecimiento de vínculos más estrechos entre las instituciones de salud que ocupan una posición más central y las comunidades a las que han de atender.
La atención primaria de salud, como parte del sistema de salud y del desarrollo social y económico en general, debe apoyarse necesariamente en la debida coordinación, en todos los niveles, entre el sector sanitario y todos los demás sectores interesados.

- Estrategias Generales
- Medios de Mejoramiento

La Información:
Los principios de la atención primaria de la salud son bien conocidos, pero son susceptibles, sin duda, de mejoramiento y de extensión progresivos.

Se requiere disponer de mayor información sobre la participación y el comportamiento de la comunidad, la acción conjunta con otros sectores, la tecnología apropiada, la formación y supervisión de los agentes sanitarios de la comunidad y las cuestiones relativas a su vida profesional, sus medios de apoyo y de envío de pacientes, y los medios de comunicación entre la atención primaria de salud y los demás niveles del sistema sanitario.

Tiene especial importancia la clara explicación de las técnicas disponibles, de sus ventajas e inconvenientes, de sus éxitos y fracasos, de sus posibles efectos adversos y de su costo. La información que se facilite no debe ser ni excesivamente complicada, ni excesivamente simple; la norma que se ha de seguir es formularla en términos que la población pueda entender. Pueden utilizarse periódicos, revistas, emisiones de radio o de televisión, películas, representaciones teatrales, carteles, tablones de anuncios y otros medios de los que se disponga, para despertar el interés y obtener la cooperación de la población en las tareas de la atención primaria de salud y en el buen funcionamiento de sus servicios.

El pleno desarrollo del programa de atención primaria de salud y la consecución de sus objetivos básicos exigen mucho tiempo, la estrategia debe tener en cuenta este hecho. Es necesario ir recogiendo los nuevos conocimientos adquiridos en el curso de las actividades nacionales y de las investigaciones. Por consiguiente, conviene que se establezcan mecanismos que ayuden a asimilar la información sobre la experiencia relativa a la atención primaria de salud. Habrá que readaptar constantemente la estrategia en función de esta información, de la propia experiencia del país y de los cambios sociales que inevitablemente se produzcan a lo largo del tiempo.

Cómo superar los obstáculos:

Es fácil advertir que la aplicación apropiada de la atención primaria de salud tendrá consecuencias de vasto alcance, no sólo en todo el sector de la salud sino también en otros sectores sociales y económicos, en el plano de la comunidad. De la misma manera, su aplicación incluirá en gran medida en la organización general de la comunidad. Es de prever cierta resistencia a esos cambios.

Estos obstáculos se podrán vencer si se han previsto con antelación, por lo que es imprescindible influir en los profesionales de la salud que aún no estén persuadidos de la importancia de la atención primaria de salud invitándolos a participar en su desarrollo. Será preciso hacerles comprender que, lejos de renunciar a sus funciones médicas, están acrecentando sus responsabilidades en materia de salud. De manera parecida, cabe desarmar la posible resistencia entre el público en general mediante la celebración de debates en las comunidades y el uso de los medios de comunicación de masas. Esos debates deben tener por objeto hacer comprender a la gente que la atención primaria de salud es una solución realista, puesto que facilita a todos, a un costo asequible, la atención sanitaria indispensable, dentro de un espíritu de justicia social, en lugar de prestar una asistencia médica muy elaborada a unos pocos privilegiados, en contra del espíritu de equidad social.
El apoyo político a la atención primaria de salud exige una nueva orientación de las estrategias de la Obra Social para de desarrollo sanitario. Esto impone la necesidad de aumentar la transferencia de recursos de salud a esa parte más numerosa de la población que se encuentra insuficientemente atendida. Gran parte de ese aumento se habrá de consagrar a las instituciones que prestan apoyo directo a la atención primaria de salud.
Ya no se puede hacer distingo alguno entre desarrollo económico y desarrollo social. El primero es necesario para alcanzar la mayoría de las metas sociales, y el desarrollo social es necesario para lograr casi todos los objetivos económicos. En efecto, los factores sociales son la verdadera fuerza motriz del desarrollo. La finalidad del desarrollo es que el pueblo pueda llevar una vida económicamente productiva y socialmente satisfactoria. Satisfacción social y productividad económica son términos que se interpretan de modos muy distintos, según sean los valores sociales y culturales predominantes en cada sociedad. En todas partes, la gente se da cuenta de que lo que la impulsa a aumentar sus ingresos no es la simple acumulación de bienes, sino las mejoras sociales que el aumento del poder adquisitivo puede reportarle, así como a las nuevas generaciones, por ejemplo mejoras se alimentación y de vivienda, mayor grado de instrucción, más tiempo libre, y por último aunque no sea lo menos importante el disfrute de mejor salud. Únicamente cuando alcanzan un grado aceptable de salud pueden los individuos, las familias y las colectividades disfrutar de los restantes beneficios de la vida. Por ello, las mejoras de la salud son esenciales para el desarrollo social y económico, y los medios para conseguir ese doble desarrollo están íntimamente relacionados. Por tal motivo, las medidas para mejorar la salud y la situación socioeconómica se han de ver como mutuamente complementarias, en vez de rivales. Los debates sobre sí el fomento de la salud no hace más que consumir recursos, o si es un factor económicamente productivo que contribuye al desarrollo, ya no tienen razón de ser.
Como la atención primaria de salud es la clave para conseguir un grado aceptable de salud para todos, ayudará a las gentes a contribuir a su propia evolución social y económica. Por ello, es muy natural que la atención primaria de salud forme parte integrante del desarrollo general de la sociedad.

Contribuye al desarrollo mediante el mejoramiento de la situación sanitaria y el estímulo de las medidas que favorezcan ese proceso evolutivo. Por ejemplo, la lucha contra ciertas enfermedades transmisibles mediante la atención primaria de salud y por otros medios suele favorecer el desarrollo en general. Una nutrición adecuada y la disminución de las enfermedades, son factores que aumentan la productividad laboral. Romper el círculo vicioso de la mal nutrición y la infección mejora el desarrollo físico y mental del niño. La reducción de la mortalidad infantil puede, en las sociedades donde los ancianos son atendidos directamente por la familia, conducir, con el tiempo, a una reducción en el número de hijos, ya que, si se sabe que los dos o tres primeros van a vivir y disfrutar de buena salud, los padres se sienten seguros de contar con el apoyo necesario para su vejez. En general, la disminución de la mortalidad de niños y adultos nos hace ver la conveniencia de planear para el futuro. Además, al aprovechar recursos humanos y financieros que hasta ahora no habían sido utilizados, la atención primaria de salud puede contribuir al despertar del interés social, tan importante para lograr la cooperación popular en pro del desarrollo. Como se ve, la atención primaria de salud puede ser una palanca que mejore la conciencia y el interés social, la iniciativa y la innovación.

Los demás niveles del sistema de salud de un país pueden también contribuir al desarrollo, con tal de que estén en condiciones de prestar apoyo a toda la gama de actividades de atención primaria de salud. Por ejemplo, pueden concentrar su esfuerzo en combatir los riesgos sanitarios que directamente o indirectamente influyen en la pobreza. Además de prestar servicios curativos especializados, pueden catalizar el desarrollo mediante el fomento de actividades comunitarias que tiendan a promover la salud y evitar la enfermedad. Pueden desempeñar un papel más amplio en la formación del personal de salud, enseñándole a actuar en armonía con quienes trabajan en sectores sociales y económicos afines, con la mira común del desarrollo. Pueden contribuir a asegurar, en los estamentos administrativos apropiados, la aceptación de ideas y propuestas emanadas de comunidades que fomenten un enfoque integrado de la salud y el desarrollo. Asimismo, pueden contribuir a moldear, en esos niveles administrativos, los mecanismos que permitan adoptar decisiones en favor de un desarrollo integrado.
Ninguno de los sectores del desarrollo socioeconómico puede funcionar bien aisladamente; no hay sector cuyas actividades no influyan en las metas de otro sector; de ahí la necesidad de que los principales sectores sociales y económicos se consulten constantemente unos a otros para asegurar el desarrollo y fomentar la salud como parte de él. La atención primaria de salud requiere también el apoyo de otros sectores; éstos pueden además servir de puntos de entrada para el desarrollo y la aplicación de la atención primaria de salud.

Es menester lograr que las mujeres disfruten los beneficios de la aplicación de la Atención Primaria de la Salud tanto como los hombres. Necesitan conocimientos nutricionales que puedan aplicar con los recursos de que disponen, en particular respecto de la alimentación conveniente para los niños y para ellas mismas durante el embarazo y la lactancia.

Es importante la educación sanitaria sobre el uso y la conservación adecuados de las instalaciones de agua y saneamiento.

La vivienda, si está debidamente adaptada a las condiciones climáticas y ambientales de la localidad, influye positivamente en la salud. Es preciso que las casas, lo mismo que los albergues para animales y los almacenes de alimentos, estén no sólo protegidos de la intemperie sino también contra los insectos y roedores que transmiten enfermedades. También en esta caso es importante enseñar a la población la manera de cuidar las viviendas y del terreno circundante.

Ciertos aspectos de las obras públicas y comunicaciones tienen importancia estratégica para la atención primaria de salud, sobre todo cuando se trata de poblaciones dispersas. Los caminos secundarios y vecinales no sólo facilitan el acceso a los mercados, sino que permiten la afluencia a las ciudades de personas que llevan nuevas ideas a la vez que suministros necesarios para la salud y otras atenciones. La radiocomunicación bidireccional, en las localidades que pueden disponer de ella, mantiene en contacto a las zonas aisladas con niveles administrativos más centrales y al mismo tiempo sirve de medio de instrucción.

La enseñanza comunitaria ayuda a la gente a comprender sus propios problemas sanitarios, sus posibles soluciones y el costo de distintas alternativas. El sistema educativo puede preparar y distribuir literatura instructiva. Las asociaciones de padres y maestros pueden asumir ciertas funciones de atención primaria de salud en las escuelas y en la colectividad, por ejemplo respecto de programas de saneamiento, campañas alimentarias en pro de la salud o cursos sobre nutrición y primeros auxilios.

Los medios de información de masas pueden cooperar en la función educativa aportando información adecuada sobre la salud y los medios de alcanzarla y describiendo los beneficios que se pueden conseguir mediante el mejoramiento de prácticas sanitarias en el marco de la atención primaria de salud.

Muchas actividades agrícolas e industriales pueden producir efectos secundarios perjudiciales para la salud. Así puede ocurrir entre otros muchos casos, con los planes de regadío que pueden crear condiciones ideales para la reproducción de los mosquitos transmisores del paludismo; la industrialización puede acarrear la contaminación del aire y del agua con sustancias químicas tóxicas, y la urbanización consiguiente puede suscitar problemas psicosociales. Por todo ello será prudente incorporar medidas preventivas a al respecto.

De allí la importancia para O.S.P.E.P. de incrementar los planes de Atención Primaria de la Salud en cada uno de los lugares de trabajo de sus afiliados.
La planificación coordinada, a nivel comunitario, permitirá vincular estrechamente la atención primaria de salud con otros sectores, aunando así los esfuerzos para el mejoramiento colectivo. Se puede adiestrar a personas de la comunidad para que presten servicios de diferentes tipos y complementen mutuamente sus funciones. Por ejemplo, el agente sanitario puede asesorar sobre la importancia de mejorar el almacenamiento de alimentos en el hogar y dar orientaciones prácticas sobre esta cuestión. Por ello, el pilar de la aplicación de los planes de Atención Primaria de la Salud en O.S.P.E.P. será la FORMACIÓN DE FORMADORES, multiplicadores de su acción.

Asimismo, el trabajo agrícola que conozca bien los principios básicos de una buena nutrición puede influir en la producción de alimentos apropiados y en su acertado consumo por las familias, con ayuda de una política agrícola local que fomente las cosechas para el consumo más bien que las destinadas a la venta.

Los representantes de la comunidad en la administración local deben velar por que los intereses comunitarios se tengan debidamente en cuenta al planificar y ejecutar programas de desarrollo de gran importancia es el principio de que los servicios públicos deben responder de su gestión ante las comunidades a que sirven, en particular en cuanto al uso que se haga de los recursos que las comunidades hayan invertido. La conveniencia de coordinar a nivel local las actividades de los diversos sectores que intervienen en el desarrollo socioeconómico, y el papel importantísimo de la comunidad en el logro de esa integración, hacen que la participación comunitaria sea un elemento esencial de la atención primaria de salud.
Una comunidad se compone de personas que viven juntas, en una u otra forma de organización y cohesión sociales. Sus miembros comparten, en distintos grados, características políticas, económicas, sociales y culturales, así como intereses y aspiraciones, incluida la salud. Las comunidades varían mucho en cuanto a su magnitud y perfil socioeconómico, y pueden habitar en caseríos aislados o en aldeas más organizadas, en pueblos o en ciudades.

La confianza en el propio esfuerzo y la conciencia social son factores clave en el progreso humano. La participación de la comunidad en el establecimiento de normas y en la planificación, ejecución e inspección de programas de desarrollo es hoy día una práctica muy aceptada.

La participación de la comunidad es el proceso en virtud del cual los individuos y las familias asumen responsabilidades en cuanto a su salud y bienestar propios y los de la colectividad, y mejorar la capacidad de contribuir a su propio desarrollo económico y al comunitario. Llegan a conocer mejor su propia situación y a encontrar incentivo para resolver sus problemas comunes. Esto les permite ser agentes de su propio desarrollo, en vez de beneficiarios pasivos de la ayuda al desarrollo. Para ello, han de comprender que no tienen por qué aceptar soluciones convencionales inadecuadas, sino que pueden improvisar e innovar para hallar soluciones convenientes. Han de adquirir la aptitud necesaria para evaluar una situación, ponderar las diversas posibilidades y calcular cuál puede ser su propia aportación.

El personal de salud forma también parte de la comunidad en que vive y trabaja y debe mantener con ella un diálogo continuo para armonizar opiniones y actividades concernientes a la atención primaria de salud. Esto le permitirá al personal sanitario conocer mejor el sentir de la comunidad, las razones de sus puntos de vista, el nivel de sus aspiraciones y su tipo de organización y comunicaciones. Por su parte, la sociedad aprenderá a identificar sus verdaderas necesidades sanitarias, a comprender la estrategia referente a la atención primaria de salud y a compartir y promover la acción colectiva en pro de la salud. Gracias a ese diálogo, la sociedad se dará cuenta de que la salud no sólo es un derecho de todos, sino además responsabilidad de todos, y los miembros de las profesiones sanitarias y obras sociales hallarán ahí también su función adecuada.

La comunidad puede participar de muchas manera en cada etapa o fase de la atención primaria de salud. Primero tiene que intervenir en la evaluación de la situación, la definición de los problemas y el señalamiento de prioridades. Acto seguido, ayudará a planear las actividades de atención primaria de salud, y ulteriormente cooperará sin reservar cuando esas actividades se llevan a cabo. Esa cooperación abarca la aceptación por el individuo de un alto grado de responsabilidad en su propia asistencia sanitaria, por ejemplo adoptando un estilo de vida higiénico, aplicando principios plausibles de nutrición e higiene, o utilizando servicios de inmunización. Además, los miembros de la comunidad pueden aportar recursos laborales, aparte de financieros y de otra índole, a la atención primaria de salud.

Asimismo, incumbe a la comunidad revisar constantemente la ejecución de las actividades de atención primaria de salud y cerciorarse de que esa ejecución se desarrolla de acuerdo con el propósito declarado. Esto facilitará la identificación y el allanamiento de dificultades y el reajuste de las actividades cuando sea necesario.
El sistema general de administración de un país es importante para conseguir la coordinación de las aportaciones al desarrollo procedente de los diferentes sectores interesados. Conviene hacer hincapié en la importancia de la descentralización en beneficios de los niveles intermedios, pues se encuentran bastante cerca de las comunidades para ser sensibles a sus necesidades y problemas prácticos y poder responder a los mismos. Son particularmente útiles para armonizar las actividades de los diversos sectores que promueven conjuntamente el desarrollo. Así, los niveles administrativos intermedios actúan como importantes ejes del desarrollo a través de la coordinación.
Lugar que ocupa la Atención Primaria de la Salud en el Sistema Sanitario
Todo sistema sanitario está integrado por elementos de su propio sector y de otros sectores, cuyas actividades están relacionadas entre sí y contribuyen al buen estado de salud. Existen en él varios niveles, el primero de los cuales es el punto de contacto entre el individuo y el sistema en cuestión, que es donde se presta la atención primaria de salud. Los servicios facilitados por la atención primaria de salud pueden variar de un país a otro y de una comunidad a otra, pero, por lo menos, abarcan las siguientes actividades: el fomento de una nutrición apropiada y de un abastecimiento suficiente de agua potable; el saneamiento básico; la asistencia materno infantil, incluida la planificación de la familia; la inmunización contra las principales enfermedades infecciosas; la prevención de las enfermedades endémicas de la localidad y la lucha contra ellas; las enseñanzas relativas a los problemas sanitarios predominantes y a los métodos de prevenirlos y luchar contra ellos; y el tratamiento adecuado de las enfermedades y lesiones habituales. Los otros niveles del sistema de salud y proporcionan servicios más especializados de creciente complejidad.

La atención primaria de salud constituye el centro del sistema sanitario. En torno a él están los demás niveles del sistema, cuyas actividades convergen en la atención primaria de salud para prestarle apoyo y permitirle facilitar una asistencia sanitaria básica de forma continuada. En un nivel intermedio se hace frente a los problemas más complejos y se presta una asistencia más especializada y experimentada así como el correspondiente apoyo logístico. En este nivel, un personal más capacitado presta su apoyo mediante la formación profesional y la orientación sobre los problemas prácticos que surgen en relación con todos los aspectos de atención primaria de salud. En el nivel central se encuentran los altos servicios técnicos de planificación y administración, la asistencia muy especializada y los conocimientos técnicos propios de instituciones tales como los laboratorios centrales de salud, así como el apoyo central logístico y financiero. En los párrafos que siguen se va a exponer cómo se articula el sistema sanitario para organizar, hacer funcionar y sostener los servicios de atención primaria de salud.
La planificación de la atención primaria de salud ha de realizarse tanto en las comunidades como en los niveles intermedio y central. Un procedimiento útil para este fin es el que hoy se denomina programación sanitaria, que consiste fundamentalmente en encuadrar los problemas sanitarios de la población de la Obra Social, dentro de su contexto socioeconómico, determinado los sectores susceptible de cambio y estableciendo programas prioritarios para provocar ese cambio.

Siempre que se establece como prioritaria la atención primaria de salud, que es lo que probablemente ocurrirá en la mayoría de los países, se necesita una estrategia específica para formularla y ponerla en práctica. Establecer la política y la estrategia de la atención primaria de salud es atribución de todos los componentes sanitarios y de los demás sectores que configuran el sistema sanitario. La estrategia ha de convertirse en un programa nacional de atención primaria de salud que abarque todos los niveles, incluidos el de apoyo, el de envío de casos y el de la comunidad.

Al establecer la estrategia y elaborar el programa, hay que tener muy en cuenta las técnicas que se van a utilizar, los recursos que se van a emplear, el apoyo que se necesita en los otros niveles y la forma de organizarlo todo para que constituya un sistema coherente.

Para el proceso de planificación es indispensable, en todos los niveles, la formación adecuada para planificar y administrar. Como en la planificación de la atención primaria de salud intervienen factores políticos, sociales y económicos, han de trabajar en ella equipos de planificación multidisciplinarios, sobre todo en el nivel central, integrado, entre otros, por personas con conocimientos de economía, ciencia política y otras ciencias sociales.

La planificación central ha de tender a que las comunidades puedan organizar sus propias actividades de atención primaria de salud. Tiene que orientar a las comunidades en cuanto al establecimiento, funcionamiento, evaluación y fiscalización de sus programas de atención primaria de salud y ha de facilitarles toda la información esencial que no esté al alcance de ellas.

Los miembros de la comunidad que cuenten con esta orientación e información estarán mejor preparados para participar plenamente en la elaboración de sus programas de atención primaria de salud, mediante el análisis de sus propios problemas sanitarios, la adopción de decisiones en cuanto a las prioridades, la adaptación local de las soluciones nacionales y el establecimiento de sus propios mecanismos de organización, apoyo y fiscalización. Siempre que ello sea posible, los encargados de la ejecución de los programas deben participar en su planificación desde las primeras etapas. En la práctica, hay que adoptar las medidas necesarias para asegurar la continuidad del proceso de planificación, teniendo en cuenta que, de vez en cuando, pueden cambiar las personas encargadas de esas funciones y de la ejecución de los planes.

Lo ideal es que la información relativa a los programas de atención primaria de salud de todas las comunidades se haga llegar a los niveles del sistema sanitario, para utilizarla en la planificación de los servicios de apoyo y de consulta en esos niveles, así como para la consolidación del programa. En consecuencia, se debe mantener una comunicación constante entre los niveles centrales en los que se establece la política, se hacen las principales asignaciones de recursos y se establecen las normas y orientaciones y los niveles intermedios y comunitarios, en los que se elaboran los detalles de los programas.

La forma de planificar y organizar la atención primaria de salud en las comunidades variará con su tipo, su número de población y su sistema de organización social. Por lo tanto, las soluciones aplicables a pueblos pequeños pueden ser muy distinta de las apropiadas para comunidades urbanas de gran tamaño. Sin embargo, hay que tener en cuenta algunos rasgos que se dan en todo tipo de comunidades.

Es necesario decidir cuáles son los mecanismos más convenientes para la planificación, el funcionamiento y la fiscalización del programa de atención primaria de salud de una comunidad. Para determinarlos, habrá que contar con el sistema político, administrativo y social de la localidad en cuestión. En todo los casos, es preciso llegar a un acuerdo sobre ciertas funciones como, por ejemplo, quién será, en última instancia, el encargado del programa y si esa misma persona, o en su caso ese mismo comité, tendrá también a su cargo los detalles de la planificación y administración. Si se elige un comité, habrá que decidir por quién ha de estar integrado por dirigentes políticos o de otros sectores de la comunidad, por trabajadores sanitarios o por representantes de la población y en qué proporción. Habrá también que decidir si se conceden a tal comité poderes absolutos o estará facultado solamente para formular propuestas y, en este caso, a qué persona u órgano que represente a la comunidad en general habrá de presentarlas. Otro problema será determinar cuál es la mejor forma de asegurar la coordinación con los demás sectores: si conviene incorporar a sus representantes a los mecanismos de planificación y organización de la atención primaria de salud, o si es preferible crear otro grupo de la comunidad formado por representantes de todos los sectores que intervienen en el desarrollo.

Al determinar las prioridades, hay que elegir el mejor medio para conocer la opinión de toda la comunidad. Es asimismo necesario decidir quién se encargará de las relaciones con los demás niveles del sistema de salud: si lo hará el personal sanitario, a nivel técnico, o los dirigentes de la comunidad en el orden político, o tanto aquel como éstos.

Una vez se haya llegado a una decisión sobre las prioridades, habrá que determinar los métodos y técnicas que se van a emplear, y que deben ser aceptables tanto para quienes los usen como para aquellos en cuyo beneficio se han de usar. También en este caso hace falta un mecanismo adecuado para la adopción de decisiones, en el que participen preferentemente representantes del público y del sector sanitario. Asimismo, habrá que adoptar decisiones sobre la composición y el grado de conocimientos del equipo sanitario que haya de prestar la atención primaria de salud. Habrá que decidir si lo deben integrar trabajadores sanitarios que presten, todos ellos, el mismo tipo de servicio, o una combinación de personal en la que cada uno preste un servicio diferente, y si se habrá de trabajar a tiempo parcial o con plena dedicación, o en una y otra forma. Asimismo, habrá que determinar: las condiciones de selección del personal y a cargo de quién estará esa tarea; cómo se organizarán y fiscalizarán las posibilidades de mejorar al personal profesional; y si habrá que utilizar personal voluntario.

Asimismo hay que establecer el tipo de formación básica que deben recibir los miembros del equipo de salud y durante cuánto tiempo; cómo se va a organizar su formación continua, quién la organizará y quién la habrá de impartir; quién será nombrado jefe de grupo; cómo se incorporará a los individuos y a las familias en el equipo de salud para que se conviertan en plenos colaboradores de su grupo propio desarrollo sanitario, y cómo y por quién van a ser instruidos en los temas sanitarios. Una vez se hayan adoptado las decisiones sobre los métodos que se deban emplear para cada uno de los componentes de la atención primaria de salud y sobre la clase de personal sanitario que haya de aplicar esos métodos, se podrá decidir qué equipo y suministros se necesitan, los medicamentos del equipo y la frecuencia con la que se habrán de renovar los suministros. Hay que llegar a un equilibrio entre las consideraciones locales y las normas nacionales, teniendo en cuenta por una parte la iniciativa y el desarrollo locales y por la otra la posibilidad de establecer un sistema nacional de mantenimiento y abastecimiento. Es preciso decidir, asimismo, los medios materiales requeridos, su tamaño y ubicación, así como la forma de concebirlos o adaptarlos utilizando una estructura ya existente.

Para fiscalizar la ejecución de un programa de la comunidad, es preciso decidir los métodos y mecanismos de orientación y supervisión social, administrativa y técnica. ¿Sobre quién recaerá la responsabilidad general dentro del servicio de atención primaria de salud? ¿A quién habrá de informar esa persona sobre los progresos realizados y cada cuánto tiempo? ¿A quién tiene que recurrir cuando se presenten problemas administrativos, técnicos o sociales, y a quién recurrirán los miembros de la comunidad cuando se enfrenten con problemas similares?

Estos son solamente algunos ejemplos de las cuestiones que se plantean cuando se trata de planificar y poner en funcionamiento un programa de atención primaria de salud en la comunidad. Cualquiera sea la solución adoptada, es preciso seguir procedimientos claros que estén al alcance de la comunidad en general y de los trabajadores sanitarios en particular, y que reciban la aprobación de todos los interesados.
La finalidad de la atención primaria de salud es adoptar a la totalidad de la población la asistencia sanitaria fundamental. La cobertura de la población se ha expresado con frecuencia como la proposición que existe entre los servicios de asistencia sanitaria y el número de habitantes que han de ser atendidos. Lo que se ha de determinar es la relación existentes entre los servicios concretos de asistencia sanitaria y el número de individuos que necesitan esos servicios; por ejemplo, para cerciorarse de que todos los niños de nuestra población disponen realmente de asistencia sanitaria, hay que relacionar la prestación de ese servicio con el número total de niños y niñas de la población. Aún así, esa clase de proporciones expresan únicamente la existencia o la disponibilidad de los servicios y no muestran, en absoluto, la medida en que han sido utilizados ni, muchos menos, si la utilización ha sido adecuada. El aprovechamiento de los servicios depende de que sean debidamente accesibles.

La accesibilidad supone el suministro continuo y organizado de asistencia para toda la comunidad, en condiciones favorables desde el punto de vista geográfico, financiero, cultural y funcional. La asistencia ha de ser apropiada y suficiente, tanto en contenido como en cuantía, para responder a las necesidades fundamentales de salud de la población y se ha de prestar mediante procedimientos que la población acepte.

Por accesibilidad geográfica se entiende que la distancia, el tiempo necesario para recorrerla y los medios de transporte sean aceptables para la población. Accesibilidad financiera significa que, cualesquiera sean las formas de pago que se utilicen, los servicios están dentro de las posibilidades económicas de la comunidad y del país. Por accesibilidad cultural se entiende que los métodos técnicos y administrativos utilizados estén en consonancia con las pautas culturales de la comunidad. Por accesibilidad funcional se entiende la prestación permanente de asistencia adecuada a quienes la necesidad, y en cualquier momento que la necesiten, por conducto del grupo sanitario apropiado para ese fin.

La accesibilidad de la atención primaria de salud ha de medirse, no sólo en función de su utilización a nivel de la comunidad, sino también del grado en que permita resolver problemas más complicados y atender a las personas que necesiten una asistencia más compleja en los demás niveles del sistema de salud. La atención primaria de salud que es plenamente accesible para todos es, en consecuencia, un medio para lograr que la totalidad del sistema de salud se utilice de una manera racional.

Es evidente que la definición de la accesibilidad variará de unas a otras sociedades y según sea el grado de desarrollo de una misma sociedad. Cada sociedad, en cada una de las etapas, tendrá que definir el criterio para medir la accesibilidad en función de los factores antedichos.

Un factor importante para el buen éxito de la atención primaria de salud es el empleo de la tecnología sanitaria apropiada. Por “tecnología” se entiende un conjunto de métodos, técnicas y equipo que, puesto en manos de quienes lo utilizan, pueden representar una contribución importante para la solución de un problema de salud. “Apropiada” significa que la tecnología, además de tener una base científica sólida, es aceptable para quienes la emplean y para quienes se benefician de ella.

Esto quiere decir que la tecnología debe estar en consonancia con la cultura local. Es necesario que sea adaptable y que pueda someterse a perfeccionamiento ulterior, cuando proceda. Además, de preferencia debe ser fácil de comprender y aplicar por el personal sanitario de la comunidad y, en algunos casos, incluso por otros individuos de esa comunidad. La manera más eficaz de lograr que la tecnología tenga una base apropiada consiste en tomar el problema como punto de partida y luego buscar o crear, de ser preciso, una tecnología que corresponda a la situación y los recursos locales.

El principio de que la tecnología debe ser apropiada, en el sentido que anteriormente se ha atribuido a esta palabra, no sólo es aplicable a la atención primaria de salud en la comunidad, sino a todos los niveles de apoyo y, en especial, a los más cercanos a la comunidad, como los centros de salud o los hospitales de distrito.

La preferencia dada a la tecnología apropiada, el fomento del desarrollo local de esa tecnología, la difusión de la información sobre ella y la promoción de su uso generalizado forman parte de la política nacional de atención primaria de salud.
La población es el recurso más importante de todo país, pero con demasiada frecuencia no se utiliza debidamente. Sin embargo, como la atención primaria de salud tiene que aprovechar plenamente todos los recursos disponibles, le es indispensable movilizar todas las reservas del personal de que dispone la comunidad. Para esto es necesario que los individuos y sus familias estén dispuestos a asumir una mayor responsabilidad en el mantenimiento de su propia salud. El interés de la población por sus propios problemas de salud y su participación activa para resolverlos no son solamente una manifestación clara de conciencia social y confianza en la propia capacidad, sino un factor importante para garantizar el buen éxito de la atención primaria de salud. Así se transforman los individuos en miembros de pleno derecho del grupo de salud, cuya acción conjunta es indispensable para que la atención primaria de salud rinda sus máximos beneficios. Como así también se transforman en agentes multiplicadores.

Además del personal sanitario de la comunidad y de otras personas de esa comunidad, ha de haber en el grupo de salud personal de los establecimientos pertenecientes a los sectores de apoyo. La composición del grupo variará según las distintas necesidades de los diferentes sectores de la población, pues así como la atención primaria es salud.

Personal Sanitario de la Comunidad:

En el primer nivel de contacto entre el individuo y el sistema de asistencia sanitaria, la prestación de atención primaria de salud está a cargo del personal sanitario de la comunidad, que trabaja en grupo. Las características de ese personal variarán de uno a otro país y de una a otra comunidad, en función de las necesidades y de los recursos disponibles para atenderlas. Así pues, en diferentes sociedades, puede haber en ese personal individuos muy poco instruidos que han recibido una preparación elemental en asistencia sanitaria, ayudantes de medicina, enfermeras prácticas, enfermeras con estudios profesionales, y médicos generales, profesionales de diversas áreas y miembros de la comunidad.

Para muchos países en desarrollo, la manera más práctica de alcanzar una cobertura total de la población con servicios de asistencia sanitaria fundamental es utilizar trabajadores o agentes sanitarios de la comunidad, que se pueden preparar, en breve plazo, para el desempeño de tareas concretas. SE les pueden encomendar diversas actividades o se pueden limitar sus funciones a un determinado aspecto de la asistencia sanitaria, en cuyo caso forman parte de un grupo en el que cada miembro tiene asignada una tarea específica. En muchas sociedades es ventajosos que el personal de atención primaria pertenezca a la propia comunidad en que haya de vivir y sea elegido por ésta, ya que así cuenta con su apoyo. Cuando el personal procede de otras comunidades, es importante que se adapte socialmente a la forma de vida de la comunidad que ha de atender. Recibe una formación breve y sencilla para ponerlo en condiciones de realizar los tipos de actividades que respondan a las necesidades explícitas de la comunidad; esa preparación se puede ampliar después gradualmente para que pueda desempeñar otras tareas. Como las funciones de ese personal son en gran medida de carácter educativo, es necesario que reciba la formación adecuada en esa esfera.

Es preciso adiestrar y readiestrar al persona sanitario de la comunidad a fin de que pueda recaer sobres él una función cada vez más importante en la atención primaria de salud. Su adiestramiento y readiestramiento se han de basar en una definición clara de los problemas que se plantean, de las tareas que es necesario realizar y de los métodos, técnicas y equipos que han de emplearse. Lo mejor es recurrir a los métodos modernos de enseñanza aprendizaje y, en lo posible, esta labor docente debe tener lugar en la vecindad de las comunidades que hayan de ser atendidas. La duración de la enseñanza dependerá de los fines que se quieran obtener y de los resultados de las pruebas preliminares de aptitud a que se sometan los alumnos, ya que la labor docente se ha de adaptar a su grado de alfabetización. Hay que tener en cuenta también la necesidad de prepararlos para el trabajo en grupo y enseñarles la relación que existe entre su trabajo y el de los representantes de los demás sectores que intervengan, pues la colaboración de todos ellos puede tener repercusiones importantes sobre el desarrollo de la comunidad. Asimismo, en los programas de formación continua ha de tenerse en cuenta la necesidad de dotar al personal de conocimientos y aptitudes para que asuma responsabilidades administrativas y de supervisión. En consonancia con la formación continua, hay que prestar la atención debida a las perspectivas profesionales del personal de salud que trabaja en la población.

Personal Sanitario Profesional:

En los casos en que se necesite una asistencia más compleja o asesoramiento sobre problemas de mayor dificultad, el trabajador o agente sanitario de la comunidad debe poder contar con la ayuda de personal más preparado. Las categorías de ese personal, situado en diversos niveles del sistema sanitario, variarán según los recursos de cada país. Sin embargo, cualesquiera que sea su situación, su labor recibe una nueva orientación por la necesidad de apoyar y fortalecer la atención primaria de salud. Además, las funciones del personal más capacitado aumentarán por el hecho de que habrá de aplicar sus conocimientos técnicos tanto a la solución de problemas de salud, determinados en función de las necesidades sociales, como a la orientación, la enseñanza y la supervisión del personal de salud que trabaje en las comunidades, y a educar a esas mismas comunidades, y a educar a esas mismas comunidades en todo cuanto se relacione con su salud. En consecuencia, además de sus funciones técnicas, tendrá funciones sociales y docentes, lo cual será un estímulo que, una vez aceptado, convertirá a ese personal en dirigente de las actividades sanitarias.

Miembros de la Familia:

Es frecuente que los miembros de la familia presten la mayor parte de la asistencia de salud. En casi todas las sociedades las mujeres desempeñan una función importante en el fomento de la salud, sobre todo por la posición central que ocupan en la familia, lo cual indica que pueden aportar una importante contribución a la atención primaria de salud, en especial para aplicar las medidas preventivas. En las organizaciones femeninas de la comunidad se pueden tratar problemas relativos a la nutrición, a la puericultura, a la higiene del medio y a la planificación de la familia. Además de la importancia que tienen para el fomento de la salud, esas organizaciones pueden despertar el interés de las mujeres por otras actividades que ofrezcan probabilidades de mejorar la calidad de la vida de la población.

Los demás miembros de la familia pueden también hacer aportaciones importantes. Se puede educar a los jóvenes para que aprecien lo que la salud significa, cómo se puede lograr y cómo puede contribuir al desarrollo. Los jóvenes pueden ser muy útiles para llevar esas ideas al interior de sus hogares y para explicarlas a sus familias; asimismo, pueden ser muy útiles para ciertos trabajos prácticos, por ejemplo, la prestación de primeros auxilios y las actividades de higiene elemental del medio. Asimismo, los ancianos pueden encargarse de muchas tareas que contribuyen a la salud de la comunidad y que, al mismo tiempo, son beneficiosas para ellos porque les dan un objetivo social, y esto contribuye a su propia salud. También es importante alentar a los varones adultos a que se interesen más por la salud y ayudarles a comprender que pueden colaborar configurando el sistema de salud de la comunidad y participando en ciertas tareas prácticas. Su participación les permite también comprender mejor la importancia del desarrollo sanitario de la comunidad.
Como se ha dicho en la sección relativa al lugar que ocupa la atención primaria de salud en el sistema sanitario, las actividades de atención primaria en la comunidad necesitarán el apoyo de otros servicios que ocupan distintos niveles. Esos servicios de consulta y envío de casos están atendidos por un personal más capacitado que está en condiciones de ocuparse de una gama cada vez más amplia de intervenciones especializadas que requieren una tecnología más elaborada de la que puede proporcionarse en el nivel de la comunidad.

En esos servicios de consulta y envío de casos habrá que prestar atención muy especial a los que, en la cadena del sistema de salud, constituyen el eslabón más próximo a los servicios de atención primaria. Los establecimientos tendrán que dar orientaciones sobre medidas sanitarias y habrán de difundir información sobre métodos de lucha contra las enfermedades, que se adapten a las condiciones locales. Esa actividad extramuros es indispensable para fomentar la confianza en la totalidad del sistema y para no recargar las instituciones de envío de casos con personas que no necesiten sus servicios y que puedan ser atendidas en la comunidad en el marco de la atención primaria de salud.

Para organizar el sistema de envío de casos que requieran una asistencia más especializada, lo mejor es establecer con claridad el procedimiento que se ha de seguir en cada nivel. De esta manera se logrará que en cada eslabón de la cadena del sistema se desempeñen las funciones para las que fue creado, sin olvidar que, siempre que sea posible, la atención sanitaria se debe prestar a nivel de la comunidad.

Es preciso organizar adecuadamente el transporte de ida y vuelta de los pacientes a los servicios de consulta y envío de casos, aprovechando lo mejor posible los medios de que se disponga. A veces es posible evitar traslados innecesarios cuando se puede obtener el asesoramiento apropiado por conducto de cualquiera de los medios de comunidades que existan o que puedan establecerse a bajo costo.

Conviene insistir en que el sistema de consulta y envío de casos es un proceso bidireccional y que los pacientes no deben permanecer en una institución más que el tiempo más breve posible. Tan pronto como su restablecimiento pueda continuar por procedimientos más sencillos, deben regresar a su comunidad, a la que se debe enviar una información clara sobre el diagnóstico clínico y el tratamiento aplicado, así como instrucciones sobre la asistencia ulterior que necesiten.
Los locales para atención primaria de salud pueden ser muy sencillos, pero es preciso que se mantengan siempre muy limpios. No hay necesidad de construirlos especialmente ni de emplearlos con exclusividad para atención primaria, en muchas comunidades existen ya edificios que se pueden fácilmente adaptar y emplear para atención sanitaria y otras actividades de la comunidad. A menudo, esa combinación es muy satisfactoria porque la gente adquiere la costumbre de congregarse en ese punto central y disfruta de la oportunidad de reunión que se le brinda.

En muchos lugares escasean particularmente los locales e instalaciones para centros del primer nivel de consulta y envío de casos, es decir, los más próximos a los servicios de atención primaria de salud. De ser así, hay que construirlos y obtener el equipo adecuado. Se debe dar prioridad al fortalecimiento de este eslabón débil de la cadena.
Su competencia se ha de extender a la planificación, la programación, la preparación de presupuestos, las finanzas, la vigilancia de la aplicación, la evaluación, las investigaciones, la replanificación cuando sea necesaria y los servicios de información para todas esas actividades. A nivel central se ha de adoptar en una fase temprana la importante decisión de conceder prioridad a la atención primaria de salud, tanto a nivel de la comunidad como de los niveles que apoyan dicha asistencia. Esa decisión básica ha de traducirse en términos presupuestarios para que la aplicación sea efectiva.
La preparación de presupuestos a nivel central es importantísima porque permite calcular los recursos necesarios y distribuir los existentes de manera que haga posible transformar los planes y propuestas en la ejecución concreta del programa en los diversos niveles del sistema de servicios de salud. Por consiguiente, al preparar el presupuesto se considerará prioritaria la asignación de recursos a la atención primaria de salud, empezando a nivel de la comunidad y pasando sucesivamente a los siguientes. Se trata, fundamentalmente, de facilitar a las comunidades y a los servicios de apoyo recursos financieros hasta un límite determinado, y de utilizarlos para los fines establecidos en el programa de atención primaria de salud.
Las asignaciones presupuestarias han de ir acompañadas de una delegación de funciones y autoridad. De esa forma, a cada comunidad se le asignan, dentro de límites determinados, lo que puede emplear como estime oportuno y que vendrán a sumarse a sus propios recursos para dispensar atención primaria de salud de acuerdo con el programa que haya establecido. También se asignan fondos y se delegan funciones y atribuciones a otros niveles, con el fin específico de que apoyen la atención primaria de salud en las comunidades a que sirven. Este sistema asegura la ejecución del programa mediante la asignación de fondos que sólo pueden utilizarse para atención primaria y para servicios de apoyo.
La atención primaria de salud y sus servicios de apoyo han de estar bajo inspección para asegurar en lo posible de que funcionan conforme a la política y la estrategia adoptada.

La propia comunidad asegura en gran medida un servicio de inspección mediante diversos mecanismos concebidos para comprobar la aplicación de las medidas establecidas y la ejecución de las actividades previstas. Si se producen desviaciones se pueden notificar rápidamente y corregirlas en su punto de origen o, en otro caso, se las puede aprobar si parecen más acertadas que las medidas y actividades planeadas inicialmente. La inspección técnica está a cargo de niveles especializados del sistema de servicios de salud y consiste en orientación, educación y suministro de los datos necesarios, junto con la intervención, llegado el caso, para resolver problemas más complejos.

De lo que antecede se deduce que la inspección de la atención primaria de salud entraña supervisión en un doble sentido: control por la propia comunidad, combinado con orientación técnica, y apoyo de otros niveles del sistema de servicios de salud, prestado como parte de un verdadero proceso de educación.
Hay que prever un proceso de evaluación para asegurarse de que la atención primaria de salud funciona adecuadamente y de que la experiencia adquirida se aprovecha para mejorar el programa. La evaluación está a cargo de las personas que prestan los servicios, de las que los usan y de las que han de ejercer la inspección administrativa y técnica en los diferentes niveles del sistema de salud. De esa forma se establece un diálogo entre todos los interesados, que se basan en los resultados de sus evaluaciones respectivas, siempre con el objetivo de mejorar la atención primaria de salud. El hacer la evaluación parte integrante del programa contribuye además a mantener los costos al nivel más bajo posible.

La evaluación tiene varios componentes. En primer lugar, es necesario saber si las actividades se desarrollan de manera que respondan a los principios sociales en que se inspire el programa. Seguidamente, hay que hacer un análisis de los progresos en la ejecución del plan para facilitar el control de las operaciones. La evaluación de la eficiencia con que se desarrolla el programa tiene por objeto mejorar su ejecución mediante la comparación de los resultados con los medios que se aplicaron para alcanzarlos, es decir, personal, tiempo, fondos y técnicas de salud; la evaluación de la eficiencia comprende la del uso que efectivamente se hace de los servicios. El examen de la eficacia del programa consiste en determinar la medida en que parece reducir la gravedad de condiciones específicas o mejorar la situación sanitaria de la comunidad. Puede comprender además una evaluación del grado de participación de la comunidad en el programa y de la satisfacción que le produce. El impacto es la expresión de los efectos del programa en el desarrollo socioeconómico general de la comunidad.

Se necesitan ciertos indicadores para medir los cambios, así como diversos criterios que sirvan de pauta para enjuiciar la labor realizada. Por ejemplo, hay que establecer indicadores para determinar la extensión de la cobertura de la comunidad en lo que respecta a la provisión de agua potable o la mejora del estado de salud de los niños. Cuando no se dispone de indicadores y criterios oficiales, pueden utilizarse preguntas sencillas, por ejemplo: ¿Son realmente aceptables para los niños los métodos aplicados? ¿Tiene efectivamente acceso toda la población a los servicios y hace de ellos un uso adecuado?
Para la planificación y administración de la atención primaria de salud es preciso disponer del tipo adecuado de información, pero la labor de acopio de datos ha de mantenerse en el mínimo indispensable. Lo importante es determinar solamente la información que se ha de utilizar en la comunidad o en el servicio de consulta y envío de casos. En muchos ocasiones es más importante empezar con datos cualitativos sobre la situación sanitaria y demográfica que esforzarse por obtener datos cuantitativos precisos. Esta precisión puede alcanzarse con el transcurso del tiempo. Cada nivel del sistema tiene sus necesidades propias en materia de información sobre atención primaria de salud, y puede ocurrir que los datos hayan de tener diversos grados de elaboración o que hayan de estar agrupados de distinta manera según los niveles.

Para que sea práctica, la transmisión de información ha de ser recíproca entre dos niveles, pero sólo han de comunicarse los datos que verdaderamente necesite cada uno de ellos. En general, la información será de dos tipos: uno que exige una actuación inmediata y otro que sirve de base para fines más amplios, evaluación y modificación ulterior de los programas cuando sea necesaria.

El acopio de información y su análisis han de ser parte integrante de las actividades del personal de atención primaria de salud y de sus servicios de apoyo, es decir, no se las ejecutarán por separado. Deben formar parte de los planes desde un principio, y la información se debe reunir y transmitir sólo para los dos fines mencionados y limitarla al mínimo.
Es necesario proceder con flexibilidad en la elección de métodos de financiación de la atención primaria de salud. La Obra Social ha de establecer los propios, según las circunstancias y los proyectos, analizando la experiencia de los demás en relación con sus propias condiciones sociales y económicas, efectuando los ensayos necesarios y comunicando el resultado de esos ensayos.

Se debe, por tanto, fiscalizar la operatividad y la preparar el presupuesto de atención primaria de salud. Cuando el sistema suma la actuación con distintos organismos, es importante coordinar los recursos y los esfuerzos de todos ellos y conseguir que respalden la atención primaria de salud y sus estructuras de apoyo.

Se hace necesario convenir con las organizaciones nacionales no gubernamentales para que financien la atención primaria y los servicios complementarios, del mismo modo, gestionar apoyo financiero del exterior. Sin embargo, conviene velar para garantizar la continuidad y el ulterior desarrollo de la atención primaria de salud.
Participación Nacional e Internacional:

Es imprescindible una decidida coparticipación con niveles provinciales y nacionales en la atención primaria de salud y es preciso exponer con claridad lo que esa participación entrañan. Se ha puesto de manifiesto que la atención primaria de salud tiene muchos aspectos y consecuencias que exceden en gran medida los aspectos técnicos. Por consiguiente, son necesarias estrategias que tengan en cuenta todos los factores, tanto los políticos, sociales y económicos como los técnicos, y que contribuyan a la superación de toda clase de obstáculos. Tales estrategias deben orientarse a crear un clima que haga viables los objetivos, las metas y las actividades de la atención primaria de salud.

Estrategia de cobertura nacional:

Es importante que la formulación del programa se realice a escala nacional. El programa nacional puede iniciarse en determinadas zonas del país, pero a condición de que la cobertura se extienda a la totalidad de éste lo más pronto posible. Puede asimismo comenzar sólo con un reducido número de los componentes de la atención primaria de salud, siempre que después se le vayan agregando los otros. Lo fundamental es que el ámbito geográfico y el contenido del programa aumenten hasta que todos los componentes esenciales sean asequibles a toda la población. La estrategia nacional debe comprender los sistemas de consulta y envío de casos de que ya se ha hecho mención, así como el apoyo de los elementos pertinentes de otros sectores, tales como los de enseñanza, transporte, agricultura y medio ambiente.

El éxito de la estrategia dependerá en definitiva de que refleje la plena participación de todos los estamentos en su conjunto. Dicha participación es importante para organizar y poner en ejecución la estrategia y para mantener su impulso.

Las bases de una estrategia:

El objetivo global de la estrategia es la prestación de atención sanitaria básica a la población. Para alcanzar este objetivo final se hace necesario establecer algunas etapas intermedias. A continuación se indican algunos de los pasos más importantes para la elaboración y ejecución de una estrategia.

Es necesario: determinar qué comunidades son las que precisan tal tipo de asistencia, decidir de qué forma hay que agruparse a efectos del apoyo que se les ha de prestar y del sistema de consulta y envío de casos, y cerciorarse de que los demás niveles del sistema de salud están adecuadamente orientados para prestar la ayuda requerida.

Es necesario: asegurarse de que existe una adecuada coordinación con todos los demás sectores interesados, a nivel de la comunidad, intermedio y central.

Hay que facilitar información acerca de las técnicas que pueden emplearse y de la mejor manera de utilizarlas. Se ha de organizar un sistema de suministros. Se ha de dar formación al personal y se ha de desarrollar la aptitud para la investigación, por ejemplo, para mejorar los conocimientos que puedan ser efectivamente aplicados al programa, o para asegurar la aplicación del programa en distintos contextos sociales y culturales.

Por último, es importante establecer mecanismos de cooperación técnica, tanto para aportar y recibir los resultados de la experiencia, como para asegurarse de que los fondos se destinan a la atención primaria de salud y se distribuyen adecuadamente.

Ayuda Internacional:

Es preciso determinar y coordinar cuidadosamente el tipo de ayuda exterior que se necesita. En ese principio se ha de basar siempre la coordinación interorganismo de la ayuda internacional.

Si bien la idea básica de la atención primaria de salud es de carácter universal, no existe ninguna fórmula que sea universalmente aplicable a los programas de atención primaria, ya que cada uno de ellos representa un esfuerzo nacional especialmente destinado a hacer frente a una situación determinada. Lo que se hace en un país no siempre se puede trasplantar a otro para lograr en él los mismos resultados. No obstante, de las experiencias de algunos países desarrollados surgen ciertos factores que pueden servir de guía en nuestro país, por lo que la cooperación internacional en este sector puede ser provechosa.

Ayuda financiera:

La atención primaria de salud, tal y como ha sido descrita, exige grandes recursos financieros, especialmente en la etapa de organización y sobre todo en los países en desarrollo. La ayuda a la atención primaria de salud debe ser debidamente canalizada. Hasta ahora la mayor parte de la ayuda financiera se ha destinado a servicios médicos extremadamente complejos y especializados, provecho de pequeños grupos privilegiados. Hoy es necesario cambiar radicalmente esa orientación y concentrar la ayuda en el sector de la atención primaria de salud.

Organizaciones no gubernamentales:

Las organizaciones no gubernamentales nacionales pueden hacer una aportación muy valiosa a los programas de atención primaria de salud, precisamente porque actúan en el seno de la comunidad. Asumen las mismas funciones que las organizaciones gubernamentales, puesto que prestan ayuda técnica y financiera y deben asegurarse de que esa ayuda se destina a la promoción de la atención primaria de salud y de su sistema de apoyo.

En resumen, la participación en la atención primaria de salud debe orientarse hacia el apoyo de los programas de atención primaria, creando una actitud favorable en la opinión pública, facilitando el intercambio de conocimientos especializados, de tecnología e información por medio de la cooperación técnica e impulsando la debida orientación de los recursos financieros. Sin embargo, todos los países organismos internacionales, organismos no gubernamentales y estamentos de la sociedad que faciliten ayuda deben tener presente que a largo plazo la finalidad de sus esfuerzos consiste en poner a los propios países en condiciones de aplicar la atención primaria de salud como parte de su desarrollo general, alentados por un espíritu de confianza en su propia gestión.
En sus esfuerzos por mejorar la salud y siguiendo las indicaciones de la O.P.S., O.S.P.E.P. orienta sus actividades hacia los grupos más vulnerables, incluidos las madres, los niños, los trabajadores.

Reducir la mortalidad infantil es una alta prioridad. O.S.P.E.P. está movilizando nuevos recursos institucionales y financieros para prevenir patologías infantiles, mediante la aplicación de la estrategia de Atención Integrada a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia. Se trata de un enfoque sencillo y práctico por medio del que se enseña a los trabajadores de atención primaria de salud un proceso completo para evaluar el estado de salud de los niños que llegan al consultorio. Esos trabajadores aprenden a reconocer los signos de enfermedad y a evaluarlos y tratarlos; aprenden a suministrar información a los padres sobre cómo prevenir las enfermedades en el hogar y les enseñan cómo tratar inmediatamente al niño cuando observan signos que indican que está en peligro de contraer una enfermedad, y cuándo deben llevarlo a un hospital o al centro asistencial de salud.

Es prioritario también participar muy activamente en la lucha por reducir el consumo de tabaco, haciendo hincapié en los aspectos sanitarios y en el elevado costo del tabaquismo para los afiliados. También se destaca la importancia de abordar la promoción de la salud como una estrategia dirigida a la población de afiliados y no como una abstracción.

Mejorar el saneamiento, e incrementar el acceso de la atención de salud, con un enfoque de equidad, aún figuran entre las prioridades más altas. Estamos intensificando esfuerzos para que los afiliados conozcan el verdadero estado de salud de sus poblaciones y dónde residen las desigualdades. Los esfuerzos de los programas se concentran en corregir las desigualdades, demostrar que la salud tiene una importancia decisiva para el buen desempeño de otros sectores, y que la atención de la salud afecta positivamente a otros aspectos del desarrollo humano. La acción de sensibilización en este campo también se orienta a reducir las inequidades perniciosas por razón de sexo que se reflejan en algunos problemas de salud de las mujeres.

Movilizar acciones para producir beneficios tangibles que ayuden a impulsar los esfuerzos para eliminar o controlar las enfermedades prevenibles por vacunación. Promover la movilización de los recursos necesarios para proporcionar servicios de inmunización y tratamiento para todas las enfermedades prevenibles por vacunación es una meta en si misma. Nos proponemos reducir la carga de mortalidad y morbilidad por enfermedades diarreicas, incluido el cólera, por medio del manejo de casos y la terapia de rehidratación oral para evitar las defunciones por deshidratación, y para que se proporcione diagnóstico y tratamiento adecuados de las infecciones respiratorias agudas, salvando de esa forma las vidas de miles de niños cada año.

Difundir información científica y técnica mediante un programa de publicaciones, a implementar en las filiales que actuarán como locales de atención de salud.

Abordar los principales problemas nutricionales, incluida la malnutrición proteinoenergética, y trabajar actualmente para eliminar las carencias de yodo y de vitamina A.

Facilitar la promoción de la salud para acompañar a los afiliados de la Obra Social, a tratar los problemas de salud característicos del desarrollo y la urbanización, tales como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, los accidentes, el tabaquismo, y la adicción a las drogas y el alcohol.

Fortalecer la capacidad del sector de la salud para impulsar sus programas prioritarios mediante la acción intersectorial, promoviendo un enfoque integral de los problemas de salud.

Mejorar la salud de las mujeres, fomentando una mayor integración de ellas en la sociedad y creando conciencia sobre su importancia como usuarias y como proveedoras de servicios de salud.

Capacitar a los trabajadores de salud de todos los niveles por medio de cursos y seminarios. Utilizar las tecnologías avanzadas de comunicación para la información, la promoción de la salud y la educación, y trabajar con periodistas en muchos países.

Reconocer la función del sector privado en la prestación de los servicios y fomentar el diálogo y las alianzas con el Ministerio de Salud. Además busca la forma para ayudar a poner en práctica programas e iniciativas especiales que responden a necesidades vitales de salud.

Los nuevos Sistemas de Salud se debaten entre brindar atención oportuna, equitativa, digna y con calidad, y la necesidad de atender los fenómenos econometristas para lograr la sostenibilidad financiera.

Se requiere por lo tanto, el desarrollo articulado de la formación de Recursos Humanos, acorde con el nuevo entorno y las necesidades que de allí se desprenden, con gran capacidad de gestión y conocimiento apropiado de la dinámica poblacional que afecta la salud individual. La relativa reciente iniciativa de la Organización Panamericana de la Salud (O.P.S.), acerca de las Funciones Esenciales de la Salud Pública (F.E.S.P.), se encuentra soportada en las Prácticas Sociales Saludables, las cuales son el resultado de las manifestaciones del proceso social mismo, y que tienen que ver con el desarrollo de una cultura de la vida y de la salud, el desarrollo de entornos saludables y el control de riesgos y daños para la salud, el desarrollo de la ciudadanía y la capacidad de participación social y la atención de las necesidades y demandas de salud.

La Atención Primaria de la Salud prioriza sus esfuerzos sobre los determinantes biológicos del proceso de salud-enfermedad. Pero, a diferencia de la salud pública que se realizaba hasta entonces, incorpora la educación en salud, la participación social y la intersectorialidad como estrategias para la atención de los problemas de salud. Sin embargo, la estrategia es incapaz por si misma de superar el quehacer médico e incorporar a otros sectores como el económico y social para actuar sobre los otros determinantes la salud y las desigualdades sociales que la estrategia quiere abordar.

El P.M.O. surge ante la situación de emergencia sanitaria que se está viviendo actualmente en nuestro país, permitiendo, a partir de este programa, mantener el espíritu solidario del sistema y solucionar los problemas más frecuentes en la práctica médica.

Uno de los puntos más salientes del mismo es el dedicado a destinar recursos y priorizar las políticas de prevención de la enfermedad sobre las acciones curativas.

Por ello la Atención Primaria de la Salud (A.P.S.) cobra vital importancia dentro del marco del programa, teniendo en cuenta a la misma no sólo como la cobertura para el primer nivel de atención, sino y fundamentalmente como una estrategia de organización de los servicios sanitarios.

O.S.P.E.P. quiere ser la continuación de los esfuerzos que la comunidad toda ha venido haciendo desde hace mucho tiempo en nuestro país abordando: Salud para todos, desarrollo de Políticas de Salud Pública para el Siglo XXI, y Accesibilidad al Desarrollo y a los Sistemas de Salud condición para el Bienestar; con el fin de que se afiancen las responsabilidades que en torno a la Salud Pública deben tener las instituciones y los Servicios de Salud, alrededor de las Funciones esenciales de la Salud Pública, para mejorar, promover, proteger y restaurar la salud de las poblaciones, lo cual es la esencia de la Salud Pública.
Contribuir al desarrollo y afianzamiento de una plena cultura de prácticas sociales salugénicas, mediante la Gestión de los Servicios de Salud, y la Formación de Recursos Humanos, en concordancia con las Funciones Esenciales de la Salud Pública.

Objetivos

Identificar la situación de salud y sus tendencias, las áreas prioritarias a intervenir y las políticas públicas correspondientes, que coadyuven a promover y proteger la salud poblacional, generando una mejor calidad de vida.

Contribuir a la Gestión en Salud mediante el análisis de los valores y las responsabilidades institucionales en materia de Salud, frente a los retos que imponen la sociedad de cara a establecer un modelo de prestación de Servicios de Salud, acorde con las necesidades poblacionales.

Avanzar en el análisis de la fuerza de trabajo en Salud, la oferta y la demanda, así como también el perfil ocupacional, la calidad de la educación y la gestión de los Servicios de Salud.

Identificar las experiencias en cada Región en cuanto se refiere a los Observatorios de Recursos Humanos, como mecanismo de articulación entre la función que deben cumplir los Recursos Humanos y la complejidad de los Servicios de Salud.

Determinar y proponer acciones de cooperación en cada región en particular, que propicien y promuevan la adecuada gestión de los Servicios de Salud, mediante la formación y capacitación de personal directivo y operativo, que formulen políticas, lideren procesos y sean agentes de cambio, para la generación de verdaderas prácticas sociales que mejoren y preserven la salud, con participación de O.S.P.E.P. y la ciudadanía toda.

La propuesta de O.S.P.E.P. en materia de Atención Primaria de la Salud es alcanzar la meta común en materia de la salud para todos y por todos, trabajando para erradicar enfermedades.

Luchar contra la hipertensión, el riesgo cardiovascular, la malnutrición, la hipercolesterolemia y las enfermedades infectocontagiosas, capacitando a los profesionales de la salud para una Atención Integrada.

Ayudar en la lucha contra la propagación de las Enfermedades de Transmisión Sexual y SIDA apoyando a programas de control de prevención y educación y fomentando la cooperación multisectorial. Orientar nuestras actividades a los grupos más vulnerables para mejorar su salud, en especial a las madres, niños y los trabajadores.

Promover la estrategia de Atención Primaria de la Salud, como una manera de extender los servicios de salud para todos y aumentar su eficiencia.

Prestar cooperación técnica en el campo de la salud de la mujer, salud nutricional y salud materno infantil.

Coordinar acciones con el A.P.E. y toda otra institución dedicada a tal efecto, en materia de Atención Primaria de la Salud.

Para lograr el cometido, se pondrán en marcha CENTROS DE Atención Primaria de la Salud en cada una de las filiales del país utilizando los locales e instalaciones ya existentes.

Nos proponemos emplear el 15 % del presupuesto de O.S.P.E.P. para Atención Primaria de la Salud (A.P.S.).

Se establecerán mecanismos de inspección y supervisión en un doble sentido: Control por la propia comunidad (a partir de encuestas de satisfacción (entre otros mecanismos)) y control técnico llevado adelante por el coordinador del área A.P.S. de O.S.P.E.P.

Los mecanismos de evaluación a poner en marcha, tendrán como característica común la continuidad en el transcurso del tiempo real; y que a su vez permitirá la redefinición a partir de las “fallas” en cada uno de los programas.

Ya está en marcha en O.S.P.E.P. una encuesta que permitirá el retrospectivo de casos, el relevamiento de datos cualitativos e información que para el año 2004 será ampliada y dará lugar al estudio prospectivo de casos y a las investigaciones que servirán de sostén para el proyecto A.P.S. 2005.

Siguiendo los lineamientos del programa de alcance nacional que actualmente está en marcha y la propuesta 2004 es la inclusión de aquellas provincias argentinas aún no abarcadas en el año 2003 y la profundización en aquellas en las que ya estamos trabajando.

O.S.P.E.P. tiene como base la estrategia y el logro del objetivo principal con relación a la A.P.S., establecer etapas intermedias en la elaboración y ejecución. Con ello nos estamos proponiendo que el año 2004 será un eslabón más en la cadena del crecimiento en la prestación de servicios.